Cali – 09.08.2026: Un día después de la toma de posesión del nuevo presidente colombiano Abelardo de la Espriella, un coche bomba explotó en el suroeste del país. Según el Ejército, el vehículo cargado de explosivos detonó el sábado en una estación de peaje de la carretera Panamericana. Dos agentes de seguridad desplegados allí resultaron levemente heridos. Las investigaciones sobre los autores y los responsables intelectuales continúan.
El lugar del atentado se encuentra en una importante conexión de transporte entre los departamentos de Cauca y Valle del Cauca. La Panamericana conecta la región de Cauca, marcada desde hace tiempo por conflictos armados, con Cali, la capital del Valle del Cauca. Según el estado de la investigación conocido hasta ahora, un hombre dejó el vehículo en la estación de peaje y posteriormente huyó en motocicleta. La detonación también dañó edificios en las inmediaciones. Por el momento no se conocieron detalles sobre el tipo o la cantidad de explosivo utilizado.
El Ejército responsabilizó del atentado a dos grupos disidentes de la antigua guerrilla de las FARC. Estos grupos no reconocieron el acuerdo de paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y la entonces organización rebelde. La atribución no había sido confirmada de forma independiente hasta el domingo. Los grupos acusados no se pronunciaron; tampoco se informaron posibles detenciones.
El ataque siguió a una transición de poder cargada políticamente. De la Espriella, jurista conservador y recién llegado a la política, tomó posesión el 7 de agosto en Cali. Sucedió al presidente de izquierda Gustavo Petro. En su primer discurso, el nuevo jefe de Estado anunció que daría mayor prioridad a la seguridad, la autoridad estatal y mejores condiciones para la inversión. La explosión enfrenta así a su Gobierno, ya al inicio de su mandato, con la persistente violencia en partes del país.
Cauca y el vecino Valle del Cauca figuran desde hace años entre las regiones más inseguras de Colombia. Allí, disidentes de las FARC, otras organizaciones armadas y redes criminales compiten por el control territorial, las rutas de transporte y los ingresos procedentes de negocios ilegales. Las zonas rurales remotas se ven especialmente afectadas, ya que las instituciones estatales tienen una presencia limitada en ellas. La Misión de Verificación de la ONU ha informado reiteradamente sobre enfrentamientos armados y un riesgo particular para las comunidades indígenas y afrocolombianas.
El acuerdo de paz de 2016 puso fin al conflicto con la entonces principal organización de las FARC, pero no condujo al desarme completo de todos los combatientes. Los grupos disidentes y otros actores armados pudieron mantener o ampliar su influencia en varias regiones. Según las Naciones Unidas, las brechas de seguridad, las estructuras económicas ilegales y la escasa presencia estatal favorecen esta evolución. Hasta ahora, tras el atentado en la estación de peaje, se han confirmado oficialmente dos agentes de seguridad con heridas leves.
Fuentes
- Associated Press
- Naciones Unidas – Misión de Verificación en Colombia
- El País
- Franceinfo
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