París – 04.08.2026: Una etapa superior retirada de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactará la Luna el 5 de agosto hacia las 06.35 UTC. En París serán las 08.35. Según las previsiones de trayectoria disponibles, el objeto impactará cerca del cráter Einstein, en el borde occidental de la mitad visible de la Luna. La colisión no está planificada; se producirá más de un año y medio después del lanzamiento del cohete.
El Falcon 9 había llevado al espacio dos módulos de aterrizaje lunar comerciales en enero de 2025. Su etapa superior permaneció posteriormente en una trayectoria dentro del sistema Tierra-Luna. Según los cálculos, ahora impactará la superficie a unos 2,4 kilómetros por segundo. El componente, con un peso de varias toneladas, probablemente dejará un cráter y expulsará material del suelo lunar.
Los modelos prevén un cráter de aproximadamente 40 metros de diámetro. Sin embargo, su tamaño y forma reales dependen de la masa de la etapa, el ángulo de impacto y las características del subsuelo. El destello luminoso, así como la nube de polvo y escombros, podrían ser detectados brevemente por instrumentos en el espacio y posiblemente también por telescopios en la Tierra. El evento no será visible a simple vista.
Para los investigadores, el impacto involuntario ofrece una oportunidad poco frecuente para probar métodos de medición en condiciones reales. Se estudiarán el destello luminoso, la dispersión del material expulsado y posibles señales sísmicas. Los datos podrían contribuir a localizar con mayor precisión los impactos en la Luna y a estimar a qué distancias se transportan el polvo y los fragmentos más pequeños.
Esto tiene un interés práctico para la futura exploración de la Luna. Cerca de infraestructuras futuras, los objetos que impacten podrían liberar polvo, rocas y escombros. De ello surgen interrogantes sobre las distancias de seguridad adecuadas y las redes de observación para módulos de aterrizaje, instrumentos de medición y posibles lugares de estancia. El próximo impacto sirve así como caso de prueba para la vigilancia de objetos artificiales en el espacio cislunar.
Según las evaluaciones disponibles, la etapa superior no representa peligro para la Tierra. A diferencia de los impactos científicos deliberados, las agencias espaciales no han definido específicamente ni su trayectoria de vuelo ni las condiciones de observación. El componente del cohete fue abandonado tras la misión y ya no está bajo control activo.
Por ello, el proceso también afecta a la eliminación de etapas superiores en misiones más allá de la órbita terrestre. En las órbitas bajas terrestres, estos componentes suelen ser llevados de forma controlada a la reentrada. Sin embargo, los vuelos a la Luna siguen perfiles y requisitos diferentes. Por tanto, el impacto es al mismo tiempo una oportunidad científica y una consecuencia involuntaria del creciente tráfico en el sistema Tierra-Luna.
Fuentes
- Associated Press
- arXiv: planificación de observación del impacto del Falcon 9
- NASA Science: misión LCROSS
- Franceinfo
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