Cagnac-les-Mines – 16.07.2026: Durante nuevas labores de búsqueda en Tarn, los investigadores han encontrado restos óseos. Los hallazgos fueron asegurados el jueves cerca de Cagnac-les-Mines, el lugar donde Delphine Aussaguel desapareció en la noche del 16 de diciembre de 2020. Sigue expresamente sin estar claro si los restos pertenecen a la enfermera, que entonces tenía 33 años. Especialistas deberán determinar ahora su identidad mediante análisis forenses.
Según la Fiscalía General de Toulouse, la búsqueda comenzó después de que Cédric Jubillar proporcionara a los investigadores indicaciones sobre un posible lugar donde habría sido abandonado el cuerpo. El hombre, hoy de 38 años, fue trasladado desde prisión a Tarn para las operaciones. La Gendarmería acordonó una zona extensa y desplegó importantes recursos de búsqueda. Los trabajos continuaban durante la tarde.
A principios de julio de 2026, Jubillar declaró a través de su abogado defensor que asumía la responsabilidad por la muerte de su esposa y que quería colaborar con la Justicia en la búsqueda. Antes había rechazado durante años las acusaciones formuladas contra él. Por ello, las nuevas declaraciones son relevantes para los investigadores, pero no sustituyen el examen científico pendiente de los restos ahora encontrados.
Para la familia de Delphine Aussaguel, el hallazgo representa un momento entre la esperanza y el dolor. El abogado de su prima habló de un gran alivio. Con ello se refiere, en primer lugar, a la perspectiva de obtener una certeza sólida después de más de cinco años. Sin embargo, todavía no existe confirmación de que los restos óseos puedan atribuirse realmente a la desaparecida.
Delphine Aussaguel, conocida públicamente sobre todo como Delphine Jubillar, trabajaba como enfermera en Cagnac-les-Mines. Su desaparición en la noche del 15 al 16 de diciembre de 2020 desencadenó una de las investigaciones más complejas de los últimos años en Francia. Las repetidas operaciones de búsqueda en la región no habían dado hasta ahora con ningún hallazgo que pudiera esclarecer su paradero.
La Fiscalía y los jueces de instrucción se enfrentan ahora a un paso decisivo, pero técnicamente exigente. Primero deberá determinarse si se trata de huesos humanos. Después podrán realizarse exámenes médico-legales y genéticos. El lugar exacto del hallazgo, la disposición de los restos y las posibles huellas en el terreno también serán relevantes para la investigación.
El hallazgo cambia la situación del procedimiento, pero no lo concluye. Para los familiares, los investigadores y la Justicia, ahora solo cuenta una identificación confirmada. Hasta entonces, toda atribución sigue siendo especulativa. Por ello, las autoridades se han reservado más detalles. En Tarn, la atención se centra en el trabajo de laboratorio, que puede convertir un hallazgo en una respuesta demostrable.
Fuentes
- Franceinfo
- Le Progres
- Tribunal de apelación de Toulouse