Volver

Daniel Ivers · 16/07/2026

Hallazgo de huesos en el caso Jubillar: los investigadores examinan posibles restos humanos

Villeneuve-sur-Vère – 16.07.2026: En una zona aislada del Tarn, los investigadores han descubierto huesos durante nuevas labores de búsqueda que, según la justicia, podrían ser de origen humano. El lugar del hallazgo se encuentra cerca de Villeneuve-sur-Vère, a unos diez kilómetros de Cagnac-les-Mines. Allí, Delphine Aussaguel, conocida como Delphine Jubillar, vivió con su marido hasta su desaparición en diciembre de 2020.

La Gendarmería registró el terreno el jueves en presencia de Cédric Jubillar. El hombre de 38 años habría indicado a los investigadores el lugar donde dejó el cadáver de su esposa. El fiscal general Nicolas Jacquet confirmó a la agencia de noticias AFP el hallazgo de huesos. Sin embargo, todavía no se ha realizado una identificación; por ello, la justicia aún no habla expresamente de los restos mortales de Delphine Aussaguel.

La búsqueda se produce tras un nuevo avance del 15 de julio. La presidenta del tribunal de lo penal de Haute-Garonne ordenó interrogar a Cédric Jubillar en Toulouse y dispuso nuevas diligencias de investigación. La medida se basa en el artículo 283 del Código de Procedimiento Penal francés, que permite al tribunal practicar pruebas adicionales antes de un procedimiento de apelación. Un juez de instrucción del Tribunal judiciaire de Toulouse fue encargado de las actuaciones en el Tarn.

Cédric Jubillar fue condenado en octubre de 2025 por el tribunal de lo penal de Albi a 30 años de prisión por el asesinato de su esposa. Había recurrido la sentencia. A principios de julio de 2026, sus abogados comunicaron que su cliente había admitido en una carta manuscrita ser responsable de la muerte de su esposa. Según indicaron, inicialmente solo quería explicar las circunstancias exactas ante la justicia.

Delphine Aussaguel desapareció en la noche del 15 al 16 de diciembre de 2020 de la casa de la pareja en Cagnac-les-Mines. La enfermera, entonces de 33 años, dejó dos hijos. Su cadáver nunca había sido encontrado, pese a años de extensas operaciones de búsqueda. Precisamente por ello, el caso había atraído atención mucho más allá del Tarn y había dejado a los familiares durante años sin un lugar definitivo para el duelo.

Ahora comienza para los médicos forenses y los investigadores el trabajo decisivo, pero a menudo largo. Los huesos deben ser asegurados, examinados y, si procede, comparados genéticamente. Solo entonces será posible determinar con fiabilidad a quién pertenecen y qué información pueden aportar sobre las circunstancias de la muerte. El hallazgo cambia la situación del procedimiento, pero no sustituye ni los análisis en curso ni la evaluación judicial.

Fuentes

  • AFP vía Boursorama
  • TF1 Info
  • Le Monde