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Nachrichten.fr · July 20, 2026

Por que las zonas 2 y 3 de Pogacar son tan valiosas en el día a día del Tour

París – 20.07.2026: En el pelotón, las grandes diferencias suelen verse solo cuando las piernas ya pesan. Tadej Pogacar todavía puede acelerar entonces, aunque el grupo haya rodado a un ritmo alto durante horas. Detrás de esta reserva aparentemente lúdica no hay una única cifra secreta, sino un entrenamiento controlado con precisión, especialmente en las zonas de esfuerzo 2 y 3.

La división del uno al cinco clasifica el esfuerzo mediante potencia, frecuencia cardíaca, valores de lactato y respuesta respiratoria. En el extendido modelo de cinco zonas, la zona 2 representa un esfuerzo continuo controlado y predominantemente aeróbico. El ciclista puede mantenerlo durante mucho tiempo sin fatigarse rápidamente. Entrena la capacidad de suministrar energía de forma eficiente y mantenerse estable en carreras largas.

La zona 3 está por encima: el ritmo es claramente más exigente, pero todavía no constituye un ataque breve a máxima intensidad. Aquí aumenta el consumo de carbohidratos, el margen de error se reduce y pedalear de manera uniforme se convierte en una tarea técnica. Esta intensidad puede ser decisiva especialmente en ascensos largos o persecuciones extenuantes, porque se acerca más al ritmo real de una carrera por etapas que un simple entrenamiento de base.

En el caso de Pogacar, el punto decisivo es la relación, no la cifra desnuda en el ciclocomputador. Sus valores de potencia están muy por encima de los de los ciclistas recreativos debido a su excepcional fisiología. Lo que para él se considera trabajo de resistencia controlable ya sería para muchos otros una zona de esfuerzo que solo puede sostenerse durante poco tiempo. Por ello, las zonas de entrenamiento deben determinarse de forma individual mediante pruebas y datos continuos.

Además, los términos pueden generar fácilmente confusión. En la ciencia del deporte existen modelos de tres y cinco zonas, cuyas numeraciones no coinciden exactamente. La UCI remite a valores de umbral al analizar las intensidades de carrera: por debajo del primer umbral se sitúa el trabajo ligero, entre los umbrales el esfuerzo continuo exigente y, por encima, comienza el ámbito de alta intensidad. Por tanto, una denominación de zona 2 sin indicar el modelo utilizado dice todavía poco.

El beneficio de este trabajo no se manifiesta necesariamente en la primera aceleración explosiva. Más bien crea la base para seguir rodando de forma eficiente después de cuatro o cinco horas de carrera, alimentarse y defender la posición en el pelotón. En el recorrido oficial del Tour de Francia 2026 se acumulan 53.950 metros de desnivel; en este terreno, la resistencia económica se convierte en moneda de cambio.

La fortaleza de Pogacar en estos ámbitos no es, por tanto, una receta para copiar, sino una indicación de la lógica del deporte de élite: controlar esfuerzos largos, preservar el metabolismo y aplicar las altas intensidades de manera selectiva. Solo cuando estas capas encajan surge de una zona de entrenamiento esa dureza competitiva que se hace visible en la montaña o en el final.

Fuentes

  • franceinfo
  • Tour de France – Amaury Sport Organisation
  • Union Cycliste Internationale
  • L’Equipe
  • PubMed